Cómo prepararse emocionalmente para una fertilización in vitro (FIV)

Como prepararse emocionalmente para una fertilizacion in vitro

Si usted va a iniciar un ciclo de tratamiento es muy probable que sienta emociones contrastantes; por ejemplo, alivio y esperanza y a la vez ansiedad, desconcierto y confusión. Sentir esto es muy común en particular si se trata de su primera FIV. Los pacientes consideran que este tratamiento es el más demandante de todos los disponibles contra la infertilidad. Por ello, la preparación emocional es muy importante.

La respuesta emocional de cada persona a los eventos adversos o difíciles depende de varios factores. Entre ellos se destacan, su personalidad, los mecanismos de defensa que suele emplear, la red social con la que cuenta y el significado que atribuye a la situación que enfrenta. A pesar de estas diferencias individuales, varios estudios se han centrado en identificar los cambios emocionales más frecuentes en los pacientes durante cada procedimiento de la fertilización in vitro.

En quienes se someten a este tratamiento, las causas que provocan emociones intensas son varias y de diversa índole. Algunas, son muy evidentes como el temor anticipado ante las exigencias físicas y financieras implicadas y el miedo a un resultado negativo. Sin embargo, hay otras causas de alteración emocional que se derivan de los procedimientos que integran a la fertilización in vitro y que generalmente no son consideradas de antemano por los pacientes.

Como su médico le explicó, la FIV comprende una serie de procesos o etapas:

  1. Estimulación ovárica y monitoreo.
  2. Captura ovular.
  3. Fertilización con o sin ayuda de la ICSI (inyección intracitoplasmática de esperma al óvulo).
  4. Transferencia de embriones.
  5. Período de espera.
  6. Prueba de embarazo.

Cada procedimiento debe ofrecer un resultado favorable para seguir adelante con el siguiente. Esta cadena de eventos puede ser vivida como una sucesión de pruebas a superar, lo que genera inseguridad constante. La mayoría de los pacientes afirma que la incertidumbre es lo más difícil de manejar y soportar durante el tratamiento. Las situaciones amenazantes que no ofrecen certeza respecto al curso que tomarán pueden provocar ansiedad. Y, un sentido de pérdida y de ausencia de control sobre el curso de los eventos puede generar depresión. Además de estas emociones negativas, las reacciones más comunes ante la incertidumbre son sentimientos ambivalentes que incluyen nerviosismo, estado de ánimo cambiante, pesimismo y tristeza, en alternancia con emociones positivas como alivio, esperanza y cercanía emocional con la pareja.

Adicionalmente, los éxitos parciales no garantizan el éxito final del tratamiento. Con la fertilización in vitro es posible ganar todas las batallas y aun así perder la guerra. Este hecho puede provocar lo que algunos investigadores llaman “optimismo cauto”, es decir, los pacientes tienden a temperar o frenar la felicidad que genera el éxito de una etapa sabiendo que el resultado final del tratamiento puede no ser el deseado.

De todas las etapas en una FIV los mayores cambios emocionales en ambos miembros de la pareja generalmente ocurren durante la captura ovular, fertilización, transferencia embrionaria y prueba de embarazo.

Como prepararse emocionalmente para una fertilizacion in vitro

En términos de incomodidad física, menos de la cuarta parte de las pacientes reportan síntomas lo suficientemente severos para interferir con sus actividades cotidianas. Los días en torno a la captura ovular son cuando se perciben mayores molestias físicas. Por este motivo, aunado a los procedimientos de la captura, durante esta etapa varias mujeres reducen sus contactos sociales y aumentan la cercanía emocional con sus parejas. Una transferencia embrionaria exitosa generalmente incrementa el sentimiento de cercanía e intimidad entre la pareja y es común que los dos experimenten un aumento considerable en su optimismo y esperanza de que el ciclo resultará favorable. A pesar de que la transferencia no garantiza el embarazo, algunos estudios reportan que para las mujeres es difícil evitar sentir “que están embarazadas” en este momento. En esta etapa es importante que usted trate de balancear el sentimiento de optimismo con una perspectiva más objetiva.

Es probable que la dicha experimentada después de la transferencia disminuya durante las dos semanas de espera y la tensión aumente conforme se aproxima la fecha de la prueba de embarazo. Diversos estudios señalan que la mayor fuente de estrés en la FIV no radica en los procedimientos médicos por sí mismos sino en la posibilidad, siempre presente, de que no lograr un embarazo. Así que es natural que la tensión aumente conforme se aproxima el día del resultado definitivo.

Con frecuencia, el esposo es la fuente más importante de apoyo para las mujeres durante el tratamiento. Sin embargo, ellas tienden a buscar el apoyo adicional de otros miembros de su red social tanto en la etapa inicial como durante el período de espera de resultados.

A pesar del enorme reto que representa la infertilidad y la fertilización in vitro, es muy importante que usted sepa que la investigación muestra que la gran mayoría de los pacientes logra adaptase bien emocionalmente y no presenta consecuencias a largo plazo en su relación marital ni en su funcionamiento individual. De hecho, algunos estudios señalan que la crisis de infertilidad ofrece la oportunidad de mejorar la comunicación entre la pareja, así como su intimidad emocional. Las parejas pueden aprender y desarrollar habilidades nuevas para relacionarse mejor, lo que implica beneficios para toda la vida.

A continuación le ofrecemos algunas recomendaciones para estar mejor preparada(o) antes de iniciar un ciclo de tratamiento con fertilización in vitro:

1. Recopile información y planeé con anticipación.

Como prepararse emocionalmente para una fertilizacion in vitro

Para tomar buenas decisiones es indispensable contar con información acerca del funcionamiento de su cuerpo, del proceso de FIV y de su ciclo de tratamiento. La información puede ser el mejor antídoto contra la ansiedad.

2. Prepárese para tomar decisiones.

En la medida de lo posible, anticipe las disyuntivas que puede enfrentar durante el proceso y comente con su pareja cuáles decisiones serían las más adecuadas para ustedes. Algunas veces estas decisiones implican aspectos morales y religiosos que requieren de reflexión profunda y anticipada. Por ejemplo, usted deberá acordar con su médico cuántos embriones le pueden ser transferidos para maximizar su oportunidad de embarazo y a la vez minimizar el riesgo de un embarazo múltiple. También, deberá de considerar qué hará en caso de que haya embriones excedentes. Si existe la posibilidad de requerir donación de óvulos o espermatozoides, es importante que consulte los aspectos y consideraciones más relevantes sobre cómo manejar esta situación con su pareja, sus familiares, amigos y por supuesto, con el posible niño o niña concebido(a) de esta manera.

3. Cuide su mente y su relación de pareja.

Es muy probable que su lucha contra la infertilidad haya hecho mella en sus sentimientos respecto a usted, a su pareja y en sus relaciones sociales. Prepárese para estar en la mejor condición emocional posible antes de iniciar la FIV. Comente con su pareja qué espera de él o de ella durante el tratamiento. La ayuda de un(a) terapeuta puede ser valiosa si usted o su pareja sienten depresión, ansiedad excesiva, sensación de parálisis emocional o incapacidad para decidir.

4. Prepare sus redes sociales.

Los familiares y amigos pueden ser sus mejores aliados o los peores. Analice con anticipación con quien compartirá la información respecto a su tratamiento y con quien no lo hará. Un buen criterio para decernir entre ambos es pensar quien o quienes le pueden brindar el mejor apoyo. En algunos casos es recomendable elegir a un miembro de la familia que fungirá como vocero para los demás. De esta manera usted no tendrá que repetir varias veces lo mismo ni lidiar con las ansiedades de todos los familiares. Busque recursos en Internet. Actualmente hay varios foros en español que reúnen a decenas de personas que están viviendo o ya han experimentado lo mismo que usted.

5. Identifique qué es lo que le genera estrés y cuáles son sus mecanismos de defensa.

Cada persona experimenta el estrés de diferentes maneras. Para algunas, el momento de mayor tensión puede ser el llegar al consultorio, mientras que para otras lo más difícil son las inyecciones. El identificar qué es lo que le afecta a usted puede ayudarle a desarrollar estrategias específicas. Para identificar qué mecanismos de defensa son los más utilizados por usted y por su pareja recuerde situaciones difíciles del pasado y analice cómo las ha manejado cada uno. Quizá uno o ambos hayan utilizado la evitación o la negación minimizando el riesgo, o tal vez alguno de ustedes tienda al control excesivo o a la confrontación. Ningún mecanismo de defensa emocional es bueno o malo por sí solo. La utilidad del mismo depende de la situación que se enfrenta. Por ejemplo, quizá negar que algo ocurre es necesario cuando no contamos con la preparación emocional para enfrentar lo que pasa, pero si la negación persiste puede evitar que empecemos a buscar soluciones al problema. Lo importante es que usted conozca su estilo de manejar los conflictos y el de su pareja, y que ambos aprendan a respetar sus diferencias. Adicionalmente, el descubrir las actividades que le ayudan a relajarse es de gran ayuda, como puede ser el caso del ejercicio, la meditación, el ir al cine, etc.

6. Simplifique su vida durante el tratamiento.

Considere que este no es un momento adecuado para confrontar estrés adicional y evite cambios innecesarios como una mudanza, un trabajo nuevo o cualquier cosa que altere su vida cotidiana.

7. Conozca las etapas de mayor tensión.

Prepárese para momentos difíciles durante el ciclo, tales como el período de espera después de la transferencia embrionaria y el día de la prueba de embarazo. Durante el tratamiento espere lo inesperado ya que cada persona es única y es muy común que el médico modifique las dosis de las medicinas o la frecuencia de las visitas al consultorio. Recuerde que a cada paso es posible que el tratamiento falle y mantenga sus expectativas lo más apegadas a la realidad.

Las dos semanas de espera son muy difíciles. De un día al otro cesa la gran actividad y contacto diario con el equipo médico y usted se puede sentir sola y sin nada que hacer. Planifique de antemano cómo llenar los días de espera.

8. Antes de iniciar el ciclo, imagine todos los desenlaces posibles.

Es fácil imaginar qué sentirá si el resultado es positivo y usted logra un embarazo. Sin embargo, también debe saber de antemano que si esto no es así, usted pasará por una etapa de tristeza, sensación de pérdida y fracaso que son parte del proceso de duelo. Piense en el número de ciclos que puede o que está dispuesta a hacer, considerando que siempre es posible reajustar esta cifra. Tenga en mente que ningún ciclo es completamente fallido, es decir, que aunque no se logre el embarazo cada ciclo aporta información muy valiosa sobre sus posibilidades reproductivas. También, contemple otras opciones de maternidad y paternidad como la adopción. Sin importar el resultado de su FIV, es importante que usted reconozca que ha hecho todo lo que está a su alcance por tener un bebé y esto la hará sentirse bien consigo misma.

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