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Primer bebé nacido de un útero trasplantado de cadáver

En la actualidad, la donación uterina se encontraba disponible solamente para las mujeres con miembros de la familia que estaban dispuestos a donar. Al existir pocos donadores vivos, el advenimiento de este hallazgo puede ayudar a incrementar las opciones para un embarazo en las mujeres.

El reporte de caso, proveniente de Brasil, nos habla del primer bebé nacido vivo después de un trasplante uterino de un donante cadáver. Es, además, el primer trasplante realizado en América Latina.

Bebé nacido de útero de cadaver

Estos hallazgos demuestran que, los trasplantes uterinos de donante cadáver son factibles y pueden servir para dar acceso a las mujeres con infertilidad uterina, sin la necesidad de un donante vivo. Sin embargo, aún deben demostrarse a largo plazo los resultados y efectos de las donaciones de cadáver y de pacientes vivos, en comparación, así como la optimización de los esquemas de inmunosupresión y las técnicas quirúrgicas realizadas.

La receptora fue una paciente con infertilidad uterina. Previamente se habían reportado casos de trasplante uterino provenientes de cadáver, en al menos 10 ocasiones (Estados Unidos, República Checa y Turquía), sin embargo, este es el primer reporte de un nacido vivo. El primer niño nacido después de un trasplante uterino ocurrió en Suecia, en Septiembre del 2013, y desde entonces, a la fecha, se han reportado únicamente 11 nacidos vivos de los 39 trasplantes uterinos reportados a nivel mundial.

La infertilidad afecta aproximadamente del 10 al 15% de las parejas en edad reproductiva. De este grupo, una de cada 500 mujeres tiene anormalidades uterinas secundarias a problemas congénitos, cicatrices uterinas, histerectomía o infecciones. Antes de la existencia de los trasplantes, la única forma de tener hijos era mediante la adopción, o la subrogación de útero.

“El uso de donantes no-vivos, puede aumentar de gran manera el acceso a este tratamiento, y nuestros resultados proveen pruebas para considerar una nueva opción para las mujeres con infertilidad uterina”, afirma el Dr. Dani Eizenmberg, del Hospital das Clínicas, Faculdade de Medicina da Universidade de São Paulo, quien llevó a cabo la investigación “Si bien, el primer trasplante uterino fue un parte-aguas médico, creando una posibilidad para las mujeres infértiles con acceso a donadores vivos. Sin embargo, la necesidad de un donador vivo se vuelve una limitante mayor, dado que por lo general se trata de miembros de la familia o amigos muy cercanos. El número de personas dispuestas a donar sus órganos posterior a la muerte es mucho mayor que el número de donadores vivos, lo cual aumenta de manera significativa las posibilidades”.

La receptora, en la cirugía que se realizó en Septiembre del 2016, fue una mujer de 32 años nacida sin útero, como resultado de un síndrome llamado Mayer-Rokitansky-Kuster-Hauser (MRKH), la cual se sometió a un ciclo de fertilización in-vitro 4 meses previos al trasplante, con la obtención de 8 huevos fertilizados que fueron preservados en frio.

La donante fue una mujer de 45 años que falleció a causa de una hemorragia subaracnoidea.

Bebé nacido de útero de cadaver

La cirugía tuvo una duración de aproximadamente 10 horas, debido a que se debieron conectar los ligamentos, venas y arterias al útero receptor, así como los canales vaginales. Posterior a la cirugía, se mantuvo vigilancia en terapia intensiva durante dos días, y seis días más en un área especializada de trasplantes. Se mantuvo con medicación inmunosupresora, así como antimicrobianos, anticoagulantes y aspirina. Posteriormente se continuó con los inmunosupresores hasta el nacimiento.

Cinco meses después del trasplante no se encontraron datos de rechazo, mediante estudios de ultrasonido no se detectaron anormalidades y se presentaron ciclos menstruales regulares.

Después de 7 meses se comenzó con la implantación de los huevos fertilizados, y diez días después se confirmó el embarazo, el cual resultó ser un feto normal sin anomalías prenatales.

La bebé, niña, nació por cesárea a las 35 semanas con 3 días, y pesó 2550gr. Durante la cesárea también se extirpó el útero trasplantado sin que se detectaran anormalidades en el mismo. La estancia en el hospital para ambas fue de tres días, tras lo cual, hasta los 7 meses (momento en el que se escribió el artículo) la bebé había crecido sanamente.

Bebé nacido de útero de cadaver

Esta situación, y los éxitos obtenidos, abren múltiples posibilidades para las personas que buscan tener un hijo y no pueden por problemas -o ausencia- del útero. Esto, sumado al hecho de que en muchos países la cultura de la donación de órganos va en aumento.

Los riesgos de la cirugía siguen siendo teóricos, y deben realizarse más casos para poder establecer lineamientos de seguridad que garanticen mejores resultados para los receptores. Sin embargo, esto es sin duda un avance extraordinario.

Fuente: https://www.sciencedaily.com/releases/2018/12/181204183703.htm

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