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¿Son las palabras una buena medicina?

Mujer en terapia
El apoyo psicológico y emocional para las parejas con infertilidad ha sido fuertemente recomendado desde 1980 por varias asociaciones médicas y gubernamentales en gran número de países.

Con la finalidad de comprobar la eficacia de dicha recomendación, la Dra. Jacquie Boivin, psicóloga e investigadora de la Escuela de Psicología en la Universidad de Cardif, en el Reino Unido, llevó a cabo una revisión extensa de 380 investigaciones destinadas a conocer si la reducción del estrés produce efectos en la fertilidad.

Una de las conclusiones relevantes del estudio de la Dra. Boivin fue que las intervenciones psicológicas ayudaron por igual a hombres y mujeres a reducir el estrés y la tristeza relacionados con la infertilidad. Sin embargo, esta reducción se reflejó escasamente en la tasa de embarazo.

En contraste, la Dra. Alice Domar, directora del Centro Domar para el Cuidado Complementario de la Salud en el Boston IVF y fundadora del Programa Mente/Cuerpo para la Infertilidad desde hace más de 15 años, estudió a 120 mujeres que habían intentado concebir durante uno a dos años (revista Fertility & Sterility, 2000). La Dra. Domar dividió a las mujeres en tres grupos. Uno de ellos participó en 10 sesiones de terapia cognitivo-conductual (programa mente/cuerpo), otro en 10 sesiones grupales de apoyo y el tercero no recibió tratamiento psicológico alguno.

Después de un año, el estudio reveló que las mujeres de los dos grupos con tratamiento psicológico presentaron tasas de embarazo significativamente mayores (55% y 54%) que aquellas mujeres del grupo sin apoyo (20%). A partir de estos resultados, la Dra. Domar y otros investigadores están realizando nuevos estudios sobre el impacto del estrés en la fertilidad y sobre el efecto de un programa mente/cuerpo en el aumento de las tasas de embarazo, así como en la disminución del abandono a los tratamientos.

La práctica clínica demuestra que las mujeres más estresadas presentan la mitad de la tasa de embarazo que aquellas menos estresadas. Por ello, resulta de vital importancia brindar apoyo psicológico y emocional antes de que la pareja inicie un tratamiento. Las palabras sí son una buena medicina en el tratamiento de la infertilidad.