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Infertilidad Masculina en México

Estadísticamente hablando, en una pareja que mantiene relaciones sexuales de forma periódica tiene una tasa de embarazo de 20-25% por mes, que aumenta a 75% a los seis meses, y al 90% al año. Aproximadamente 15% de las parejas que tienen relaciones sexuales no protegidas durante un año tendrán dificultades para lograr un embarazo. De estos, en el 30% de los casos, el factor que determina la infertilidad es el masculino; en 20% es un factor combinado, por lo que, el factor masculino se ve involucrado en alrededor del 50% de las parejas infértiles.

La infertilidad es, sin lugar a dudas, un reto, tanto para el paciente cuya autoestima y vida de pareja pueden verse afectadas; como para el clínico, que debe saber encarar el problema, establecer una adecuada línea de investigación para determinar el origen, y elegir el tratamiento adecuado.

Infertilidad masculina

Para este fin, y tomando en cuenta la estadística previamente comentada, desde 1980 se inició la creación de cursos de capacitación orientados a la salud reproductiva masculina, algunos anexos a áreas de ginecología que se dedican al estudio de la infertilidad en la mujer o la pareja, y en lugares especializados en andrología.

¿Qué incluye un estudio integral para un varón infértil?

La meta principalmente es la identificación de:

  • Condiciones etiológicas que puedan ser revertidas (tabaquismo, etilismo, factores ambientales)
  • Enfermedades subyacentes que alteran la fertilidad (diabetes mellitus, hipertensión arterial, afecciones cardiorrespiratorias, enfermedades prostáticas y renales.)
  • Orígenes genéticos
  • Condiciones médicas no reversibles que pueden manejarse con técnicas de reproducción asistida
  • Condiciones médicas no reversibles que no pueden manejarse con técnicas de reproducción asistida

Infertilidad masculina

Incluye, principalmente:

  • Una historia clínica completa, en la que se establezcan antecedentes heredofamiliares, personales patológicos, no patológicos, y aquellos relacionados con problemas anatómicos, funcionales u hormonales. Deben también quedar asentados los hábitos como el tabaco y el alcohol, así como el consumo de medicamentos o drogas; cuestiones relacionadas con estilo de vida, exposición al estrés, y, más específicamente, antecedentes relacionados con el desarrollo sexual desde la pubertad, historia sexual y reproductiva.

Entre las cuestiones evaluadas en la historia clínica andrológica se deberán incluir edad del descenso testicular, edad de desarrollo de caracteres sexuales secundarios, inicio de vida sexual activa, número de parejas sexuales, erecciones y calidad de las mismas, frecuencia de erecciones matutinas, antecedentes de masturbación en la juventud y actualidad, utilización de métodos anticonceptivos, entre otras cosas.

  • Una exploración física general y andrológica, que incluya signos vitales, medidas, peso, índice de masa corporal, distribución y presencia de vello corporal, y presencia o no de alteraciones hormonales visibles. La exploración andrológica deberá incluir también una valoración de los testículos, en búsqueda de masas, hidrocele (líquido en las capas escrotales), varicocele (congestión venosa en el escroto), hernias, entre otras cosas. La exploración del pene debe realizarse con la intención de determinar presencia de malformaciones o alteraciones del meato urinario, alteraciones en la curvatura del pene, o lesiones visibles. En el caso de sospechar de alteraciones prostáticas, se deberá realizar también un tacto rectal para evaluarla.
  • Estudios de laboratorio y gabinete, que incluyan un análisis general (glucosa, lípidos, función renal, orina) y un análisis andrológico (antígeno prostático, análisis del semen, conteo y análisis de espermatozoides) con la intención de identificar disminución de la función o malformaciones; así como disminución de la cantidad de espermatozoides disponibles por eyaculación.

Alternativas de tratamiento:

Además de los cambios en el estilo de vida, al identificar los factores modificables, se debe tomar en cuenta que de igual forma existen factores no modificables, asociados a producción deficiente de espermatozoides, producción adecuada con disminución de la calidad, o, alteraciones no reversibles.

En el caso de ser candidatos, las técnicas actuales de reproducción asistida, representan los avances tecnológicos en el manejo de la infertilidad masculina. Una vez determinado el origen de la infertilidad, puede proponerse el mejor tratamiento, entre los que se incluye la inyección intracitoplasmática de espermatozoide, que mediante la obtención mediante punción del epidídimo.

Infertilidad masculina

Otras técnicas que pueden realizarse, son la inseminación intrauterina, la fertilización in vitro, aunque con menores índices de éxito.

Deberá considerarse, sin embargo, cada caso por sí solo y de forma individual, dado que factores como la edad de la pareja pueden influir mucho en el éxito de las terapias de reproducción asistida. De igual forma, en el caso de existir factores no reversibles que no puedan ser tratados con los manejos previamente mencionados, una asesoría psicológica y opciones distintas, como la adopción podrían considerarse.

Infertilidad masculina

Fuente: Tapia-Serrano R. Una visión actual de la infertilidad masculina. Rev.Med Reprod 2012;4(3):103-109.