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Estreñimiento y Embarazo

Una de los cambios más comentados durante el embarazo es el estreñimiento, tanto por sus repercusiones en el desarrollo del mismo como por sus molestos síntomas. Se ha hablado mucho al respecto, sobre sus causas y las múltiples formas que existen para combatirlo.

Frecuentemente la solución puede ser tan simple como establecer cambios en los hábitos, sin embargo, no siempre se cuenta con las recomendaciones adecuadas o los esquemas para llevar a cabo tales cambios en los hábitos.

Al hablar del estreñimiento tiene que considerarse que la mayoría de las veces se produce por una alteración en la función normal del intestino grueso, cuyas funciones habituales incluyen la absorción de agua del residuo intestinal, servir de depósito para el contenido intestinal, y la expulsión del bolo fecal.

¿Por qué aparece el estreñimiento?

Entre las situaciones más comunes tras las cuales puede presentarse estreñimiento, puede ser:

  • Bolo fecal demasiado seco, secundario a una exagerada absorción de agua.
  • Lentitud en los movimientos intestinales
  • Incapacidad del paciente de eliminar las heces fecales.

Si bien, no existe una “normalidad” en cuanto a la frecuencia de las evacuaciones porque esta varía en función de cada persona, se puede considerar estreñimiento cuando las evacuaciones se llevan a cabo de forma dificultosa e infrecuente, además, la calidad de las heces es disminuida (heces pequeñas, duras) o se acompaña de la sensación de defecación incompleta, e incluso dolor o sangrado durante la deposición.

Estreñimiento durante el embarazo

Estrenimiento y embarazo

Aunque suele verse como algo normal, a diferencia de las náuseas y mareos, el estreñimiento durante el periodo gestacional cuenta con importancia por la frecuencia con la que se presenta.

Durante el embarazo ocurren muchas alteraciones hormonales, que en general suelen ocasionar una disminución en la velocidad del tránsito intestinal, particularmente el aumento en la hormona gonadotropina coriónica humana. Además de eso, conforme aumenta de tamaño el útero tiende a desplazar los órganos adyacentes, lo cual ocasiona una compresión extrínseca en la luz intestinal, generando de igual forma, alteraciones en la motilidad intestinal.

Si bien, se sabe que las hemorroides son un padecimiento que se presenta con relativa frecuencia en el embarazo, el estreñimiento puede propiciar un aumento en la frecuencia de las hemorroides, o peor aún, ser causal de sangrado digestivo bajo por lesión directa dada la consistencia de las heces.

Tratamiento

En general, la primera línea de tratamiento a considerar es el establecimiento de medidas higiénico-dietéticas que propicien un mejor bolo fecal,  con la finalidad de restablecer los hábitos intestinales.

Cambios en la alimentación.

Lo más recomendado, en este caso, es el alto consumo de fibra, particularmente aquella de origen natural, como en frutas (sandía, papaya, melón, piña, manzana, ciruela), vegetales (calabacita, chayote). Por otra parte, el consumo de harinas altamente densas, así como carbohidratos o alimentos secos, deberá disminuirse, dado que tienen propiedades astringentes y suelen propiciar el estreñimiento.

Estrenimiento y embarazo

Es importante que a esto se le añada agua, dado que la absorción de la misma deriva en el estreñimiento. Se tiene como recomendación beber entre 8-10 vasos diarios de líquidos, entre los que también puede contarse el agua contenida en guisos como caldos o similar. Sin embargo, el consumo de agua por sí solo derivará en un aumento de la frecuencia urinaria si no se acompaña de un adecuado contenido de fibra.

Cambios en hábitos fecales.

Con la llegada de la tecnología, se han visto ciertas tendencias que suelen tener un efecto negativo en la función intestinal. Los tiempos prolongados dentro del sanitario suelen contribuir a una inadecuada deposición de las heces fecales, y esto se vuelve cada vez más frecuente por el uso de los teléfonos celulares en el baño.

Es importante establecerse una rutina diaria, que incluya un momento destinado para usar el baño. La posición en la que se lleva a cabo la defecación también es determinante. Se ha encontrado que la posición en cuclillas es mejor para facilitar el paso de las heces, porque propicia la verticalización del colon, esto puede llevarse a cabo utilizando aditamentos especiales, como banquitos, para colocar los pies y utilizar una posición menos forzada.

Estrenimiento y embarazo

Además, la rutina de trabajo en muchas ocasiones puede propiciar a hábitos inadecuados, como retrasar o proponer la necesidad de ir al baño hasta el último instante. Si bien, no siempre es posible acudir o tener acceso a un sanitario cuando se presente la sensación de defecar, porque la repetición continua de esta conducta puede no solamente derivar en una mayor estancia de las heces en el colon, con el subsecuente endurecimiento de las mismas.

¿Cuándo usar laxantes?

En algunos casos, el cambio de hábitos no es suficiente por sí solo para mejorar el estreñimiento, por lo que se tiende a recurrir a los laxantes. Existen múltiples tipos de laxantes, y varían desde aquellos que actúan directamente sobre el bolo fecal (formadores de bolo)  o los que actúan sobre la pared intestinal propiciando la liberación de agua y por tanto un estado similar a la diarrea. Existen también laxantes que pueden ser introducidos por vía rectal, para su disolución y actúan como agentes hidratantes que mejoran la consistencia de las heces y que no son absorbidos (glicerina, citrato, etc).

Estrenimiento y embarazo

En muchos casos, los laxantes rectales son los más recomendados en el embarazo, porque no intervienen en la absorción de agua (como los de bolo), ni provocan daño directo en la pared intestinal. Suelen ser seguros y con pocos efectos secundarios.

En el caso de los enemas, los de uso comercial, siempre y cuando sean no absorbibles (citrato, sorbitol, jabonosos) actúan mediante hidratación directa y desplazamiento de los líquidos contenidos en las heces, de forma que se reblandecen y facilitan su expulsión.

Si bien, los laxantes para uso general no suelen requerir receta médica, el embarazo es una etapa en la que suelen existir muchos cambios y una deshidratación severa o la pérdida de nutrientes secundaria al uso inadecuado de estas sustancias puede ser contraproducente.

Es importante mantener siempre una buena comunicación con tu médico, de manera que se llegue a una solución adecuada que permita el adecuado y tranquilo desarrollo del embarazo.

Fuente: Diagnóstico y tratamiento del estreñimiento durante el embarazo - M Fraca, M Muñoz-Navas, E Rey - Protocolo SEGO, 2013