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El sexo diario puede aumentar la fertilidad masculina

En la intimidad

Tener relaciones sexuales o eyacular diariamente puede aumentar la fertilidad en hombres con un índice alto de daño en el ADN espermático, según investigación australiana

La indicación médica de abstinencia sexual durante algunos días antes de intentar la concepción de manera espontánea o mediante asistencia reproductiva, hasta ahora se sustenta más en el sentido común que en un consenso basado en evidencia. Sin embargo, esta recomendación puede resultar contraproducente para los hombres con problemas de fertilidad originados por un índice alto de fragmentación en el ADN de sus espermatozoides.

Durante la vigésimo quinta reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana (ESHRE), celebrada en Ámsterdam en junio pasado, el Dr. David Greening, gineco-obstetra y subespecialista en endocrinología reproductiva e infertilidad del Sidney IVF, expresó: “Todo lo que sabíamos era que la relación sexual el día de la ovulación ofrece la mayor probabilidad de embarazo, pero no sabíamos cuál era la mejor recomendación sobre el período de abstinencia previo a la ovulación o a la captura ovular para la fertilización in vitro. Yo suponía que la eyaculación frecuente podía ser un mecanismo fisiológico para mejorar el daño al ADN de los espermatozoides, manteniendo los niveles normales de semen en el rango fértil.”

El Dr. Greening formuló esta hipótesis después de tratar a una pareja que había sido sometida a 32 ciclos de fertilización in vitro (FIV) sin éxito. “La idea sobre el efecto de la eyaculación frecuente se me ocurrió una noche y poniéndola en práctica, esta pareja consiguió el embarazo. Es una alternativa a la FIV porque ésta fallará si tienes un daño significativo en el ADN”, comentó el especialista australiano.

Fecundacion

Motivado por este éxito, en el 2004, Greening y sus colegas llevaron a cabo una prueba piloto con 42 hombres, a quienes les pidieron que eyacularan diariamente durante siete días. Tras comparar la calidad del semen al inicio de la prueba, los científicos encontraron que la cantidad de daño en el ADN de los espermatozoides se redujo a la mitad en 37 de los 42 participantes, sin impactar la cuenta ni motilidad espermáticas.

La comprobación de este resultado ocurrió tras otro estudio, a cargo del mismo equipo australiano, en el que participaron 118 hombres. Las conclusiones del mismo fueron presentadas en junio del presente año, durante la más reciente reunión de ESHRE.

Inicialmente, los 118 seleccionados presentaban un índice de fragmentación en el ADN (IFA) espermático superior al rango normal.

Pareja abrazandoseLos hombres recibieron instrucciones de eyacular diariamente durante 7 días y no modificar su alimentación o estilo de vida. Antes de iniciar, las muestras de semen presentaban un índice de fragmentación en el ADN que oscilaba entre el 15% al 98%, con un promedio del 34% para el grupo, medido después de tres días de abstinencia. Cuando la calidad espermática fue reevaluada en el séptimo día, el Dr. Greening encontró que 96 hombres de los 118 hombres redujeron dicho índice de fragmentación en un promedio del 12%. El promedio de daño genético de las muestras de todo el grupo disminuyó a un 26%.

En palabras del investigador, “Estos cambios fueron substanciales y estadísticamente son muy significativos. Además, encontramos que a pesar de que la eyaculación frecuente disminuyó el volumen y la concentración espermáticas, esto no comprometió la motilidad y, de hecho, ésta aumentó ligera pero significativamente.”

Parece seguro concluir que las parejas con parámetros normales de semen deben tener sexo diario hasta por una semana antes del día de la ovulación. En el contexto de la asistencia reproductiva, este tratamiento simple puede ayudar a mejorar la calidad espermática y lograr un embarazo.

El Dr. Greening comentó que probablemente la mejora en la calidad espermática con la eyaculación frecuente se deba a que el esperma tiene una exposición menor en los ductos testiculares y en el epidídimo a los radicales libres, moléculas muy pequeñas que en niveles altos pueden dañar las células.