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El Consumo de Refrescos Podría Afectar la Fertilidad

El consumo de azúcar ha ido incrementando globalmente desde hace más de medio siglo, y mucho de este incremento se debe al consumo de bebidas azucaradas, que en términos generales aportan hasta un 33% del consumo diario, e incluyen principalmente jugos artificiales y refrescos (sodas).

Refrescos

Este elevado consumo de los endulzantes, ha vinculado a aumento de peso, desarrollo de diabetes tipo 2, inicio temprano de la menstruación y calidad disminuida del semen. Las bebidas endulzadas son un factor importante en la carga glucémica de las dietas (azúcar), que a su vez se ha visto relacionado con un riesgo incrementado de infertilidad ovulatoria.

Un estudio realizado recientemente por la Universidad de Salud Pública en Boston ha demostrado que el consumo de una o más bebidas azucaradas diarias – tanto por el hombre como por la mujer- se ha asociado con una disminución de las posibilidades de embarazo.

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“Se encontró una asociación positiva entre el consumo de bebidas azucaradas y fertilidad disminuida, lo cual fue consistente con el estudio de otros factores, tales como la obesidad, consumo de cafeína, alcohol, cigarro y en general la calidad de la dieta” de acuerdo con Elizabeth Hatch, en su estudio de cohorte “Las parejas que se encuentran planeando un embarazo debería considerar limitar el consumo de estas bebidas, especialmente porque pueden asociarse a otros efectos adversos de su salud”.

El estudio PRESTO (Estudio en línea de embarazo, por sus siglas en inglés), el cual se está desarrollando de forma continua desde el 2013, comenta que, hasta un 15% de las parejas en Estados Unidos experimenta infertilidad, la cual está definida como la incapacidad para conseguir un embarazo después de intentarlo durante 12 meses seguidos. Se identifican factores modificables, tales como la dieta, que podrían mejorar las posibilidades de concebir, y por lo tanto evitar los gastos y el estrés psicológico asociado a los tratamientos de fertilidad.

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En el estudio se analizaron parejas, realizándose encuestas a 2,828 mujeres de entre 21 y 45 años que viven en Estados Unidos o Canadá, y a 1,045 hombres. Se evaluaron datos de la historia clínica integral, factores referentes al estilo de vida y la dieta, en donde se incluía el consumo de bebidas endulzadas. Las mujeres posteriormente tuvieron un seguimiento cada 2 meses durante 12 meses, o hasta que ocurría un embarazo.

Se encontró una asociación de las bebidas azucaradas y una disminución en promedio en la fecundabilidad tanto en hombres como mujeres. En mujeres con consumo diario de al menos un refresco, se tuvo como hallazgo un 25% menos de probabilidades de lograr un embarazo; mientras que en hombres se asoció con hasta un 33% menor posibilidad de conseguir un embarazo. El consumo de bebidas energéticas se asoció con una reducción aún mayor de la fecundabilidad.

De igual forma, se encontró que las personas con un consumo mayor a 1 bebida endulzada al día, tenían también una concordancia con hábitos como el tabaquismo, disminución de la actividad física, índice de masa corporal aumentado, mayores consumos calóricos, y un menor grado académico.

El mecanismo mediante el cual se sospecha que los refrescos afectan la fertilidad es el incremento de la resistencia a la insulina, que mediante una serie de factores, producen incremento de estrés oxidativo (daño celular) que genera una mala calidad tanto del esperma como de los óvulos.

Tomando esto en cuenta, se debe considerar la importancia del endulzante utilizado: la mayoría de las bebidas y refrescos son endulzados con suero de maíz de alta fructosa (HFCS por sus siglas en inglés), el cual se ha asociado con desarrollo de hígado graso y resistencia a la insulina. Por otra parte, en el caso de los jugos, o bebidas dietéticas no hubo hallazgos con relación a la fecundidad.

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En conclusión, el estudio demuestra una asociación sospechada, pero no documentada previamente, entre factores dietéticos que por lo general se pasan por alto -tales como el consumo de refrescos- y una disminución de las posibilidades de embarazo. Si bien, el consumo moderado o la sustitución por bebidas dietéticas podría reducir estos riesgos, también es un hecho que, en el caso de las parejas que buscan lograr un embarazo, lo ideal sería dejarlos por completo.