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¿Con qué frecuencia tiene usted que dar malas noticias a sus pacientes?

Periodico con malas noticias

De acuerdo a los datos de la red Latinoamericana de Reproducción Asistida (Red LARA) lafertilización in vitro (FIV) tiene una tasa global de embarazo por ciclo de tratamiento cercana al 30%; la tasa para la inseminación intrauterina (IUI) es aún más baja. A pesar del gran progreso en la investigación y tratamiento de la infertilidad, muchas parejas no logran tener el hijo deseado. Esto significa que dar malas noticias es tarea rutinaria para quienes aplican las técnicas de reproducción asistida tanto de de baja como de alta complejidad.

La percepción de las parejas con problemas de infertilidad sobre a la calidad de atención médica durante su tratamiento no sólo depende del resultado final del mismo. La comunicación determina en gran medida el nivel de satisfacción de los pacientes. Si bien, saber comunicar siempre es importante, lo es mucho más cuando el contenido del mensaje no es favorable.

La forma en que el médico transmite las malas nuevas tiene consecuencias de gran importancia en el paciente y su tratamiento, en el mismo médico y en la relación entre ambos. El estilo de comunicación que emplea el médico afecta directamente la comprensión del paciente respecto a la información que recibe y de la cual, dependen sus decisiones, su adaptación psicológica a las nuevas circunstancias y su participación en el tratamiento. También, impacta su nivel de satisfacción con la atención médica que le es proporcionada. Por otra parte, la investigación muestra que los médicos que tienen dificultad para dar malas noticias corren mayor riesgo de someter a sus pacientes a estudios y tratamientos severos que solo prolongan el sufrimiento de todos los involucrados. 

Medico preocupadoDar malas nuevas es particularmente estresante cuando el médico carece de experiencia, cuando la edad u otra característica de sus pacientes le afecta particularmente o cuando las opciones terapéuticas son limitadas o nulas. Adicionalmente, el portador de malas nuevas generalmente tiende a experimentar emociones intensas de ansiedad, responsabilidad abrumadora y temor de ser juzgado negativamente, entre otras. El cúmulo de estas emociones puede provocar altos niveles de estrés, que se incrementan aún más cuando percibe que el receptor de las noticias se encuentra en un estado de alteración emocional, lo que es muy frecuente en los pacientes con problemas de infertilidad.

En un estudio sobre las estrategias para manejo de conflictos en médicos se encontró que las dificultades emocionales derivadas de la práctica clínica afectan profundamente a los médicos no sólo en su calidad de profesionistas, sino como seres humanos. Así mismo, en los doctores estudiados se identificaron diferentes tipos de estrategias o mecanismos de defensa para el manejo de las emociones, de los que se derivan diferentes formas de dar información a los pacientes. Por ejemplo, el médico que usa como defensa la estrategia de negar la severidad de la situación corre el riesgo de evitar que sus pacientes perciban la realidad de sus circunstancias, lo que impide que estos últimos tomen decisiones acordes a ella. Otra estrategia defensiva de los médicos es considerar que su responsabilidad se centra en los problemas somáticos de sus pacientes, no en los emocionales; una más, es afirmar que aunque les gustaría considerar todo el contexto psico-social de las personas que atienden no hay suficiente tiempo para ello. 

Es indispensable que los médicos estén conscientes de sus propias defensas emocionales para su propio bienestar y el de sus pacientes.

La buena noticia es que es posible aprender a dar malas nuevas. Del entrenamiento con oncólogos se ha aprendido que quienes incrementan su capacidad para comprender empáticamente adquieren mayor seguridad en su interacción con los pacientes, incluyendo el darles malas noticias. Con las herramientas adecuadas, el médico puede elegir la estrategia de comunicación que sea más conveniente para cada paciente en cada circunstancia, en lugar de responder invariable e inconscientemente con su estilo habitual para el manejo de emociones conflictivas.